Oscuridad, lugar sin luz. Oscuridad, reino del miedo. Oscuridad, residencia de los abandonados. Oscuridad, luz marchita y atenuada, apagada y extinguida, esperanza perdida y abandonada. Oscuridad.
Siempre he sido una persona que ha necesitado sentirse rodeado de oscuridad. Estúpido y suicida me han llamado, mas las palabras son vacuas. Oscuridad, mi hogar. Soy de esos que necesitan oscuridad para ver su propia luz, soy de esos que andan a ciegas chocándose y raspándose la piel hasta encontrar algo. Queridos, el mundo es oscuro, el mundo no es luz, Oscuridad que me permite ver las luces más incandescentes en los corazones más amurallados. Oscuridad que me muestra caminos en contraste.
Pero ten cuidado con lo que deseas y anhelas, pues la oscuridad es falsa amiga. Oscuridad, se te mete bajo la piel y va directo hacia el corazón. Oscuridad, te convierte en una piedra fría, levanta murallas, aplasta pasiones y devociones. Oscuridad, aniquila, destruye, arrasa.
Pero bendita destrucción, bendita oscuridad. Oscuridad, querida amiga traidora. Oscuridad, que me traicionas y me traicionas pero aún así te visito cada día. Oscuridad persistente que intenta alzarse victoriosa, pero que la luz mantiene a raya. Mi luz, su luz. Oscuridad, gracias por nunca abandonarme, por siempre acompañarme, por mostrarme las luces más lejanas, te perdono, te perdono las paranoias, los dolores, las grietas que causaste, las traiciones que imaginaste.
Te perdono y te perdonaré, y quizás sea un camino directo a la autodestrucción, pero que maravillosa, grandiosa y hermosa destrucción.
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